S.M.A.R.T monitoring o como evitar lágrimas y sudores con tus discos duros

Imagínate el siguiente escenario: un día cualquiera llegas a casa por la noche y enciendes el ordenador para leer el correo y ver las novedades en debianhackers, que se rumorea que tienen nuevos fichajes. El arranque es normal, sin mensajes apocalípticos ni volcados de pila y, entonces, al iniciar la sesión en gnome, aparece un mensaje que no habías visto antes.

Fallo inminente del disco duro... Good news, everyone!

Es muy tranquilizador leer, en color rojo y mayúsculas, los mensajes FALLANDO y EL FALLO DEL DISCO ES INMINENTE e, inmediatamente debajo, Respaldar todos los datos y reemplazar el disco. Lo que realmente te pone de mala uva es saber que el dispositivo tiene menos de un año de uso, que es disco principal del ordenador y que es de un terabyte, el mayor espacio de almacenamiento del que has disfrutado nunca y donde tienes absolutamente todo. ¿Dónde se supone que voy a volcar los datos? ¿Cuántos de mis discos duros de 12 gigabytes necesitaré para respaldar a semejante monstruo? Las preguntas surgen sin cesar…

Un momento después, más tranquilo y de vuelta de la cocina con una taza de café (la noche no va a ser larga, va a ser eterna, intuyes), te tomas un tiempo en analizar el mensaje antes de dejarte llevar por el pánico.

Monitorización S.M.A.R.T. en gnome3 - palimpsest

palimpsest (Utilidad de discos) a pleno rendimiento

El programa que muestra el mensaje es palimpsest, también conocido como la Utilidad de discos, que forma parte del paquete gnome-disk-utility y que desconocías completamente. Este programa se encarga, principalmente de realizar ciertas operaciones con discos duros y particiones (particionado, asignación del sistema de ficheros, etiquetado, montaje, desmontaje) y de la monitorización S.M.A.R.T. de los mismos.

A esas horas de la noche, leer de qué va la monitorización smart (voy a omitir los puntos en el resto de la entrada), mientras haces una copia de seguridad de todo fichero valioso que puebla tu disco duro, para qué negarlo, se hace cuesta arriba. Pero recuerdas (porque ya te las habías visto con ella) que es una tecnología que incorporan las placas base y los discos duros para prevenir muertes súbitas y lágrimas de desconsuelo. En otras palabras, monitoriza ciertos valores de los discos para prevenir la aparición de fallos o, en caso de que ocurran (shit happens), para disponer de un tiempo precioso con el que salvar tu información.

En este caso, el parámetro díscolo, Contador de sectores reubicados no te suena de nada, así que decides ver qué test te deja efectuar palimpsest, en la opción Ejecutar autocomprobación.

Autocomprobación SMART

A eso de las dos de la mañana, con todos los datos salvados en tres discos duros convenientemente desconectados y puestos sobre la mesa (ya no te fías ni de la electricidad), te das cuenta que da igual que realices un test u otro porque todos terminan en un par de segundos, con el mismo resultados: dos frases escritas en color rojo y letras mayúsculas que, a esas horas, ya no te parecen tan feas.

Así pues, smart funciona y, aunque esos mensajes apocalípticos asustan bastante por muy curtido que esté uno, finalmente reconoces que la otra opción, esa en que sabes que el dispositivo está mal en el mismo instante en que certificas su defunción, es mucho peor. La comunicación entre placa base y monitor smart permite comprar tiempo, que es mucho.

¿Cómo termina esta historia? Instalando el programa que la marca del disco duro ha creado (sólo para windows, por supuesto) para volver a otros errores escritos en color rojo y mayúsculas y una invitación a enviarlo a Alemania para su sustitución por otro nuevo. Mientras tanto, instalas Debian en otro disco duro, más modesto y viejo, para seguir tirando.

Un mes después de ver por primera vez el mensaje (creo que terminaré tatuándomelo en el pecho), recibes una caja con un terabyte de espacio, limpio, nuevo, esperando particiones y datos y comienzas a instalar Debian a eso de la medianoche.