Instalar Cyanogenmod en un Samsung Galaxy S II (i9100)

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En un ataque del clásico CuñaoWare he hecho un manual para instalar CyanogenMod en un i9100, un Samsung Galaxy S II. Aunque el manual de CM está suficientemente explicado y contrastado me he encontrado con algunas dificultades (o curiosidades), de ahí la necesidad de escribirlo. Porque lo único seguro del CuñaoWare es que, más tarde o más temprano, volverá a suceder :).

Instalar Cyanogenmod en un Samsung Galaxy S II (i9100)

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debish.usesthis.com

Tras la completa y detallada apertura de Diego, me toca contaros qué cacharros me acompañan en el día a día. No seré tan meticuloso como él, y seguro que me dejo algún software de obligada mención en el tintero, disculpad mi dispersión mental. Como siempre, quejas, sugerencias o propuestas (in)decentes, en los comentarios ;)

Allá vamos:

¿Quien eres y a qué te dedicas?

En la red, debish, en la vida real, Ángel. Soy Licenciado en Biotecnología, y trabajo como investigador predoctoral en uno de los muchos excelentes (a la vez que maltratados) centros de investigación de este país. A pesar de que mi proyecto trata de arrojar luz sobre un problema eminentemente biológico, la forma en que lo abordamos está estrechamente ligada a la bioinformática y al análisis masivo de datos, así que paso unas cuantas horas al día frente al ordenador.

¿Qué hardware utilizas?

Hace no tanto tenía un par de equipo activos que monté por piezas, un Intel Core2Duo Allendale a 2,0Ghz con 2Gb de RAM y 320Gb de disco como máquina principal; y un PIII Coppermine a 800Mhz, con 128Mb+128Mb de RAM y ~~20Gb~~ 40Gb de disco que hacía las veces de nube privada (y de estación experimental en la que hacer el gamberro). El primero ha soportado compilaciones interminables, análisis que duraban fines de semana enteros con la CPU echando humo, edición de fotos… pero lo del segundo no tiene nombre. Fue el primer equipo propio que entró en casa (en 2001) y aún sigue en pie, sin ninguna avería salvo la causada por una tormenta eléctrica que le achicharró el disco y una tarjeta de TV. Y con una sola actualización, el módulo extra de RAM. Os podéis imaginar lo que ha pasado por esa máquina en 13 años de vida, siendo durante muchos la única de la casa (éramos 4) y con un incipiente linuxero cerca. En lo que a monitores se refiere, utilicé un CRT Sony HMD A220 de 17″ -que era una auténtica maravilla- hasta que por cuestiones de espacio fue sustituido por un LCD LG Flatron cutrón (y barato) de 19″.

Con mi independencia llegó también la necesidad de actualizar a un hardware móvil y fácilmente transportable. Así que dejé mis dos cacharros principales en herencia (sí, ambos siguen en uso aún) y me hice con un Dell XPS 14z del que os he hablado por aquí en alguna ocasión. También aproveché para reducir mi nube a tamaño de bolsillo con una RaspberryPi modelo B con 512Mb de RAM que además cumple como servidor de descarga torrent y centro multimedia. Qué os voy a contar de las virtudes de la pequeña morita que no sepáis ya.

En el trabajo tengo una máquina bastante más potente, un HP con procesador Intel Core i5-2400 CPU @ 3.10GHz, 16Gb de RAM y dos discos SATA, de 500Gb y 1Tb, respectivamente. El monitor es un HP Compaq LA2360x de 23″, un tamaño perfecto para tener trabajar con varias ventanas abiertas al mismo tiempo.

Y en cuanto a teléfono móvil, un Nexus 4 que compré aprovechando el ofertón de Google ante la inminente salida de la siguiente versión. Ni tablets, ni reproductores, ni e-books, ni ningún otro cacharro extra.

¿Y qué software?

Creo que no hace falta que os cuente qué sistema operativo utilizo. Basta con que matice que en mi portátil estoy siempre en testing y en el trabajo (sí, tengo la suerte de poderlo usar allí también) en stable. Para el día a día, lo típico: Iceweasel para surcar la red, Newsbeuter como lector de feeds, Transmission para gestionar torrents, ClawsMail (más los plugins para GPG) como gestor de correo, Filezilla para los server FTP y Pidgin con OTR para comunicarme mediante Jabber; en cuanto a ofimática, LibreOffice al completo y LyX ocasionalmente; para editar textos, normalmente nano, vi(m) o Scite y de cuando en cuando algún GTK (Mousepad, Gedit); para escribir código alguno de los anteriores, Geany y Rstudio (según para qué cosas); para edición de imágenes GIMP con Ufraw (y unos cuantos plugins más), Darktable y Hugin, y para verlas, Viewnior; como reproductor multimedia el todopoderoso VLC y para organizar mi música Rhythmbox (hay costumbres que nunca se pierden); por último pero no menos importante, Calibre para organizar mis libros digitales y Keepassx para las trescientasmil contraseñas que manejamos hoy día. Para todo lo demás, la shell (urxvt), a veces bash, a veces zsh.

¿Y qué escritorio? Pues depende. Desde que Gnome dejó atrás la rama 2.x me he movido bastante. Fluxbox fue el primer y principal sustituto y con el que más tiempo he estado. Luego regresé a Gnome para darme cuenta de nuevo que la 3.x no va conmigo. De ahí a dwm, de éste a i3 y por último a XFCE, que es lo que utilizo ahora preferentemente en el portátil. Aunque i3 sigue instalado y configurado y para según qué cosas lo sigo utilizando y tampoco descarto volver a Fluxbox, la verdad. Siempre me ha llamado la atención Enlightenment y tengo ganas (aunque no tiempo) de cacharrear algún tiling más, quien sabe qué estaré utilizando de aquí a unos meses.

En el trabajo el abanico de software es bastante distinto y específico así que creo que no merece que me detenga mucho en ello. Como os decía, afortunadamente puedo utilizar Debian, y afortunadamente también, el 99% del software que utilizo es libre. Del 1% no hay forma humana de librarse, qué le vamos a hacer.

¿Cuál sería el setup de tus sueños?

Pues tampoco lo he pensado demasiado, pero sin duda un hardware 100% libre, con especificaciones abiertas, BIOS libre y sin UEFI ni ninguna aberración parecida. Para el portátil me quedo con las 14″ y una buena pantalla y pediría un poco más de ram (8-16Gb), un SSD de tamaño aceptable, batería de más capacidad, un mejor teclado y materiales más ligeros y resistentes. Lo más parecido que existe ahora mismo es el Lenovo X1 Carbon a precio de caviar ruso (o de manzana brillante) y de especificaciones cerradas. Si tuviera que elegir un sobremesa, añadiría que sea silencioso y consuma poco y un teclado mecánico. Y para ambos casos, un monitor más cuadrado y menos wide-screen, que al paso que vamos voy a tener que usar el portátil del revés.

Tampoco es tanto pedir ¿no?

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n1mh.usesthis.com

Nota de debish: mentiría si os dijera que esto es una idea original, que se me ocurrió ayer mientras iba en el metro camino al trabajo. La verdad es que está inspirado (por utilizar un adjetivo elegante) en la magnífica web The Setup, que descubrimos hace algún tiempo y de la que somos fervientes seguidores. Por eso decidimos hacer nuestra propia versión y contaros con qué cacharrejos afrontamos el día a día, tanto en el trabajo como en casa, en nuestros momentos de ocio.

¿Quien eres y a qué te dedicas?

Me llamo Diego Martínez Castañeda aunque algunas personas, sobre todo las que van a leer esto, me conocen como n1mh. Desde hace más de quince años me dedico a la administración de sistemas operativos libres, GNU/Linux principalmente. Admito que hubo temporadas en que tuve que pelear con ventanas y manzanas pero aquello pasó y lo considero un error de juventud.

Actualmente mi trabajo consiste en hacer evolucionar y mantener los productos en WhiteBearSolutions. Anteriormente estuve involucrado en la creación, gestión y mantenimiento de una distribución personalizada basada en Debian GNU/Linux, para un servicio de salud público.

En mi tiempo libre practico algunos deportes para evitar el sedentarismo que implica trabajar desde casa, principalmente la natación y el conocidísimo «hacer el ridículo en el gimnasio». También trato de mantener vivo y engrasado mi inglés, acudiendo a clases y reuniones. Y, por supuesto, leo, leo prácticamente todo lo que caiga en mis manos o en mi ebook.

Cuando una persona lee mucho llega un momento en que cree que puede escribir tan bien o mejor que aquellos a los que admira. Antes, en la era pre-internet, los editores se encargaban de bajarles los humos a quienes llegaban a esa conclusión. Hoy, sin nadie que nos contradiga o nos haga ver la realidad, seguimos adelante y abrimos un blog tras otro tratando de hacer llegar nuestros textos al otro lado del mundo.

En mi caso aún mantengo unos pocos, sin contar con la familia y los amigos. CuentasCuentos es el sitio donde dejo textos y cuentos, tantos míos como de otras personas y en DebianHackers, dabo, debish y yo dejamos constancia de todo lo relacionado con el software libre y Debian GNU/Linux, a modo de bitácora.

También he recopilado varios textos y montado un libro con ellos y participado en otro de relatos titulado Cuentos y reencuentros.

¿Qué hardware utilizas?

Aunque tengo varios ordenadores/servidores y también un VPS en algún lugar de Los Angeles, voy a ceñirme al hardware que estoy usando y con el puedo cacharrear.

Para el trabajo tengo un Acer E1-571 que, sinceramente, no ha podido salir mejor. Su lugar natural en el despacho es sobre una peana, conectado a un segundo monitor Dell de 17 pulgadas y a un teclado Logitech Cordless Pro (torcido, torcido) y un raton inalámbrico Logitech V470 cordless laser. Con un i5 y 4GB de RAM no puede mantener más de dos máquinas virtuales abiertas junto a navegadores, clientes de correo y programas ofimáticos pero, sabiéndolo, es fácil evitar bloqueos por agotamiento de los recursos.

Para casa tengo un ordenador de sobremesa que monté hace pocos años y que aún funciona estupendamente bien, tanto para procesar fotos como para jugar a algún videojuego hiperrealista. Otros 4GB de RAM sobre un DualCore y una tarjeta gráfica con 1GB de RAM permiten eso sin complicaciones. También tiene su propio teclado torcido, por supuesto.

Pero curiosamente, el ordenador más importante de mi casa es raspas, una Raspberry Pi de segunda generación que entre otros menesteres se encarga de autenticar a todos los chismes que intentan conectarse a la wifi, proveerme de las mejores series vía bittorrent y hacer backup de mi VPS, entre otras cosas. No se queja, no falla y apenas consume.

A esto hay que añadirle un ventilador USB que me alegra los veranos y varios discos duros para salvaguardar datos, fotos, videos y un sinfín de gigas en información sin los que, muy probablemente, no dormiría bien.

En el teléfono móvil utilizo Android puro, sin complicaciones, con un Galaxy Nexus sin el que estaría bastante perdido. Y, desde que vendí el iPad de primera generación hace un par de años, tengo una tableta Nexus 10 con un pequeño teclado bluetooth para escribir más rápido.

¿Y qué software?

Uso Debian GNU/Linux como sistema operativo en mis dos ordenadores, wheezy para trabajar y sid para casa, con una cantidad ingente de software. Últimamente el entorno de escritorio que utilizo es MATE desktop porque es la revisión moderna del mejor GNOME y no colapsa mis equipos ni deja la CPU echando chispas, aunque también valoro y he usado GNOME y XFCE4.

Para navegar, Mozilla Firefox aunque en algunas ocasiones tenga que utilizar Google Chrome. De mi correo electrónico se encarga Mozilla Thunderbird, con una horda de plugins para hacer las cosas más fáciles. Para la mensajería instantanea utilizo los hangout de google, skype y pidgin con una cuenta de jabber.

Si hay un programa imprescindible para mí, es Vim. Lo utilizo en mis máquinas, en servidores e incluso en el MacBook de mi pareja porque, como en linux todo es un fichero y suelen ser de texto, no hay mejor opción para leerlos o modificarlos. Como editor de textos a alto nivel utilizo Haroopad desde que me rendí a markdown. Y aunque también podría decir que lo uso para casi todo, desde tomar notas rápidas hasta elaborar actas de reuniones o escribir textos como este. Por supuesto, con el mapa del teclado de Vim. Para todo lo demás, aquello que necesita más presentabilidad, LibreOffice.

Para la fotografía utilizo Rapid Photo Downloader, rawstudio (procesado), GIMP (procesado y pulido), hugin (para crear fotos panorámicas), phatch (procesado por lotes) y GPScorrelate (geoposicionamiento). ¡Y ni así consigo que salgan más de tres o cuatro bien!

Para el almacenamiento en la nube uso dropbox y owncloud. Para la virtualización de máquinas, VirtualBox y para establecer conexiones remotas y solucionar el clásico «yo no he hecho nada», TeamViewer.

En las webs que mantengo utilizo WordPress como CMS desde sus primeras versiones sin ninguna queja, intentando que el número de plugins utilizados no tenga suficiente masa crítica para tomar consciencia y despertar a SkyNet.

Y luego hay otros programas que, sin ellos, estaría perdido (y no me avergüenza reconocerlo). La lista es breve pero intensa:

  • revelation, gestor de contraseñas mediante ficheros cifrados. Y si lo combinas con aRevelation para Android, el mundo se vuelve un poco más luminoso.
  • Transmission, cliente bittorrent ligero, rápido y sencillo de usar. Lo uso desde la línea de comandos, mediante GTK+ y a través de Transdroid, en el móvil.
  • Vym, creador de mapas mentales. Desde que los descubrí hace años, este programa me ha servido para ordenar ideas, preparar documentos y organizar podcast, entre otras cosas.
  • Synapse, el lanzador de aplicaciones, entre muchas otras cosas.
  • Back In Time, gestor de copias de seguridad. Porque no todos tenemos ánimos para guardas la información importante en /dev/null.

¿Cuál sería el setup de tus sueños?

En lo tocante al software no creo que pudiera prescindir de ninguno de los programas mencionados, así como sé que el sistema operativo no es negociable. Pero en cuanto al hardware, ahí sí que hay posibilidades para soñar.

Me decantaría por un portátil con la CPU más potente que se pueda encontrar, 16GB de RAM al menos y un par de discos duros, uno SSD y otro mecánico de un par de teras. Y también tendría varios USB 3.0, salida HDMI, puerto ethernet gigabyte y una webcam decente. Por supuesto, todo ello metido en una carcasa metálica (me gusta ese tacto), con un buen monitor LED de 15 pulgadas y equipado con un teclado cómodo y ergonómico de 105 teclas sin teclado numérico. ¡Ah! Y que no pese más allá de los dos o tres kilos que uno ya va teniendo una edad donde estas cosas importan.

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