Aplicaciones ligeras (II): gestiona tus recursos

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Pues al final tarde, pero bueno, más vale tarde que nunca, reza el refranero popular. Ahí van unas cuantas aplicaciones ligeras para empezar el 2016 livianos y con recursos de sobra para emprender tanto como se os pase por la cabeza:

1.Calcurse: Una agenda con calendario en ncurses tremendamente práctica. La única pega es el tema de la sincronización entre distintos dispositivos (móvil, tableta…) , pero podéis apañarlo como enseñan aquí o cron mediante, o de la manera que se os ocurra, al final se trata de exportar/importar calendarios en los intervalos de tiempo que os resulten más útiles.

2.Newsbeuter: Lo descubrí gracias al blog de Joe Di Castro y desde entonces no he dejado de utilizarlo. Un lector de feeds ligero y funcional. De nuevo en ncurses, ¡a darle a la terminal!

3.Nitrogen: Para gestionar fondos de escritorio, eso es todo. Hace una sola cosa, pero la hace bien. Apostaría una espiral a que este ya lo conocíais todos.

4.Slock: Un screenlocker, punto. Para desbloquear, introducid la clave de usuario y no os asustéis si no véis nada en la pantalla, no tiene cuadro de texto. De las suckless tools, garantía de éxito.

5.Gsimplecal: Un sencillo calendario en gtk, útil para consultas rápidas.

Y como huevo de pascua, screenfetch, para imprimir alguna información útil en la terminal acompañada del logo de vuestra distro favorita.

¡Buen provecho!

 

¿Alguien dijo tiling?

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Ya sabéis por entradas anteriores que a pesar de que he sido fiel usuario de Gnome durante muchos años, desde que dio el salto a la rama 3.x he estado dando tumbos entre diversos gestores de ventanas y/o entornos de escritorio. El primero de ellos fue Fluxbox que aún sigue siendo mi floating window manager favorito y sobre el cual publicamos un podcast en su momento. Tras utilizarlo durante un par de años más o menos, cambié mi sobremesa por un portátil y volví a probar con Gnome. Demasiado pesado, demasiado lento, demasiado farragoso por esas épocas (era una de las primeras versiones y estaba hasta arriba de bugs). De ahí, me lié la manta a la cabeza y me metí de lleno al mundo de los tiling window manager. Sí, esos gestores de ventanas que te organizan las ventanas automáticamente aprovechando todo el espacio de pantalla disponible. Las razones principales eran dos, por una parte, necesitaba aprovechar al máximo las muchas veces escasas 14″ de mi portátil; por otra, echaba de menos el alto grado de configurabilidad de Fluxbox.

El primer intento fue con DWM, esa pequeña joya de los chicos de suckless. Me gustaron mucho la sencillez para configurarlo (un sólo archivo en C que compilas cada vez), su infinita ligereza y las opciones para manejar ventanas (los diferentes layouts, el sistema de tags…). Filosofía KISS, escribe software que haga una cosa y que la haga bien. Eso quiere decir que DWM es exclusivamente un gestor de ventanas, tienes que construir todo lo demás a su alrededor, incluso algo tan básico como un systray. Perfecto si tienes el suficiente tiempo libre, pero no era mi caso. Así que tras unos meses de ciberasceta, vuelta a las comodidades de los entornos de escritorio. El elegido esta vez, XFCE. En ese momento, en la versión cuatropuntoalgo, era una muy buena demostración de cómo hacer un entorno de escritorio práctico, configurable y ligero. Una grata sorpresa, desde luego. Lo puse a punto en poco más de media hora y a funcionar.

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Pero pronto me descubrí configurando decenas de atajos de teclado para esto y aquello, tratando de organizarlo todo en distintos escritorios virtuales y desesperado por arañar unos píxeles verticales a la pantalla de mi portátil (hasta el extremo de eliminar la decoración de las ventanas de xfwm). Volví a interesarme por los tiling WM, y i3 estaba pegando fuerte entonces. Contaba con la sencillez de DWM, pero con una barra mucho más funcional (con systray incluído, facilidad para acoplarle conky mediante JSON…) y un sistema de organización de ventanas sencillamente genial. Sólo dos modos, floating y tiling y todo lo demás a merced del usuario. La forma de trabajar con las ventanas se basa en ir generando contenedores que a su vez puedes ir diviendo horizontal o verticalmente y redimensionando (o moviendo) a golpe de tecla. Lo más dinámico que haya pasado por mis manos jamás. Y conservando un par de layouts tremendamente útiles, stacking (¿os acordáis de wmii?) y tabbed (análogo a las pestañas de Fluxbox para organizar ventanas por grupos). Una maravilla. La configuración es aún más sencilla que la de DWM, con un fichero de configuración que por defecto viene comentado, indicando qué es lo que hace cada pedazo de texto, y una de las documentaciones más completas y organizadas con las que me haya topado nunca. A lo wiki de Arch, no os digo más.

“Sí, lo que tú digas debish, pero anda que no son feos los “tailing” esos…”

¿De verdad?

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Pronto (o tarde, que ya sabéis cómo nos las gastamos aquí) os cuento algunas de las nuevas aplicaciones ligeras que he descubierto últimamente y que vienen de perlas para este tipo de configuraciones.

Happy hacking!

 

jodiendo con el email

Cuando en abril de 2004 me peleaba por una de las escasas invitaciones para obtener una cuenta de gmail, no tenía ni idea que diez años tendría muchos ejemplos de porqué no es buena idea utilizar direcciones de correo que no están directamente bajo nuestro control. Ya tuve un ejemplo claro hace un año cuando recibí, sin pedirlo, el historial completo de un paciente así como el informe de evaluación de una operación a la que lo iban a someter.

El último ejemplo fue hace dos semanas. Sin previo aviso recibí un aviso de una universidad de Madrid donde daban la bienvenida a un tal Diego M… C… a sus clases. Aquel email terminó en el spam pero, unos días después me llegó un aviso de una agencia de transporte con el tracking para entregar un paquete de la universidad… en Barcelona. Spam. El tipo había puesto mi dirección de correo, o al menos una que no posee, en la ficha de una universidad. Y yo que creía haberlo visto casi todo. Así me fueron llegando avisos de los foros de las asignaturas, de la secretaría y aún más del transportista, ansioso por entregar el dichoso paquete. Hasta esta mañana, que he visto el buzón de spam lleno de sus emails y me he hartado.

Basándome en la premisa de que es mi cuenta de correo, he decidido solicitar una contraseña contra esa dirección y me la han dado. He cambiado la contraseña y, automáticamente me ha redirigido a la intranet donde, de un solo vistazo, he visto todo el daño que se podía hacer. He cerrado la sesión y he buscado a ese Diego por internet, con la esperanza de encontrar una dirección de email (que no fuese la mía). Al final, cansado de dar vueltas, le envié este mensaje por facebook:

hola…

Me llamo Diego Martínez Castañeda y, desde abril de 2004, tengo la cuenta de correo d… en gmail.com. Quizá no te diga nada pero yo empecé a saber de tí hace unas tres semanas, cuando decidiste usar una cuenta de correo que no posees para darte de alta en una universidad de Madrid. Desde entonces, todos los emails que genera esa universidad me han llegado a mí, entre otros, los de los foros de las asignaturas y los de la empresa de mensajería que te hizo llegar un paquete a Barcelona (que aún consta como no recibido).

No seré yo quien te comente los peligros de hacer este tipo de cosas porque, por ejemplo, la manera de recuperar una contraseña olvidada es a través de dicha cuenta de correo. En el caso de la universidad no hace falta ni saber el usuario para que envíen un enlace (al email) desde donde cambiar la contraseña. ¿Y luego? Luego tienes acceso al perfil completo en esa universidad y puedes, literalmente, hacer lo que quieras, desde dar altas y bajas de asignaturas a cancelar los estudios.

¿A qué viene este rollo? Es muy sencillo: me he cansado de recibir emails que nada tienen que ver conmigo porque un día te pareció bien usar mi cuenta así que me gustaría que la cambiases en todas aquellas cuentas en donde hayas podido usarla. Entiendo el porqué lo has hecho, a nadie nos gusta que nos llenen el buzón del email con spam o correos no solicitados pero, para el futuro, te recomiendo que te crees una cuenta de correo basura donde recibir todo eso o, mejor aún, que utilices servicios como yopmail.com para evitar el spam masivo.

Por último, si no eres el Diego M… C… que estoy buscando, te pido perdón por la intromisión y me gustaría que me lo dijeses para poder continuar buscando.

Un saludo,

Diego Martínez Castañeda

PD si eres ese Diego, respóndeme al email para hacerte llegar algo que es tuyo.

Como le comentaba, entiendo que no es agradable que nos llenen el buzón de correo con spam pero, sinceramente, utilizar una cuenta de correo ajena en algo tan delicado como la ficha de alumno de una universidad me parece imperdonable. Con ciertos servicios, el email es casi como el DNI y a nadie se le ocurre dejarlo por ahí.

De momento, sigo esperando respuesta de este Diego y algún otro ejemplo de mal uso del email.