Debian Jessie, más allá del lanzamiento de una nueva release

Debian 8 JessieHoy ha sido un día de fiesta, fiesta del Software Libre, de GNU/Linux y sobre todo, el día de Debian. Más allá de una cuestión de fechas por lo que ha supuesto este sábado 24 (por si alguien no lo sabe hoy ha visto la luz Debian 8 estable), para muchos es la reafirmación de algo que vemos a diario en nuestros entornos de escritorio o servidores.

Algo tan tuyo que sólo puedes entenderlo cuando has tomado el pulso a esta release cuando aún estaba en pañales viendo algunos paquetes en versiones de Sid o Testing. Lo que hoy ha sucedido es el resultado de las sinergias de miles de personas de todos los rincones del mundo realizando un ejercicio colectivo de solidaridad y continuidad para con la comunidad, impensable en otros ámbitos de la vida y del Software.

Felicidades por la parte que os toca, ya queda menos para Debian 9 y esto no para. Sí amigos, podemos sentirnos afortunados ya que en Debian, por encima de las compañías están las personas. Muchas gracias a todos esos desarrolladores anónimos que hacen posible que pueda usar el mejor y más estable Sistema Operativo jamás creado.

P.D: Yo he celebrado este sábado (no sin una marcada amargura por el terremoto del Nepal, donde hay más de 1500 fallecidos y colegas montañeros entre ellos y muchos desaparecidos) instalando como he dicho en Twitter con mucho mimo mi futuro servidor principal una flamante Debian 8. Ya os comentaré qué tal los cambios que voy viendo.

 

dnsmasq y la persistencia de las IPs

A veces pasa. Te obsesionas con un problema determinado, algo nimio pero capaz de perturbar tu sueño por el mero hecho de estar ahí, de existir. Pasa el tiempo y no das con la solución y, finalmente, cansado de la situación, desistes. Pues bien, lo que suele pasar es que en un plazo de tiempo no superior a las dos semanas, la solución te busca y, claro está, te encuentra. ¡Maldito Murphy!

La última solución que me buscó y me encontró, tiene que ver con dnsmasq, el servidor de DNS y DHCP que tengo funcionando en raspas, el ordenador más importante de mi casa, ese que entra en una cajetilla de tabaco. Con la limitada capacidad de raspas no hay nada mejor que un servicio ligero y muy ágil que apenas entorpece. Mi problema, decía, tenía que ver con la asignación de direcciones IP y, básicamente consistía en que tenía todo el rango separado según el tipo de solicitante (móviles, tabletas, ordenadores personales, ordenadores de trabajo, lavadoras, tostadoras, etcétera…) y en unos pocos casos, ignoraba mis instrucciones y asignaba una IP diferente, aunque reconociese al dispositivo.

Concretamente me tenía frito que mi movil, nexus no tuviese la dirección IP 20 asignada con mimo y cariño sino la 131. Tras realizar todo tipo de ajustes en la configuración del servicio, cambios en el direccionamiento IP y un largo etcétera de pruebas, todas infructuosas, claudiqué y admití mi derrota a manos de un ordenador que se llama igual que el esqueleto de las sardinas. De eso hace un par de semanas.

Hoy sólo quería saber dónde podía encontrar una lista de los dispositivos que tienen asignada una dirección IP en dnsmasq.

Una búsqueda rápida y el primer resultado, una respuesta de una lista de email, sólo dice que la tiene en el fichero que contiene los préstamos de IPs, en /var/lib/misc/dnsmasq.leases. Y es cierto, contiene esa lista, un poco más grande de lo que esperaba. De hecho, estaba a punto de cerrar el fichero cuando un dato llamó mi atención: algunos de los equipos listados sólo habían estado conectados unas horas, mucho tiempo atrás. Mirando con más detenimiento, observé que, además, esos equipos tenían direcciones IP que deberían estar asignadas a otros, como el nexus. Y todos ellos tenían un bonito cero al principio de la línea. En este punto, sólo quería llorar.

Lo que acababa de ver era una demostración del concepto de persistencia. Al principio, cuando estaba aprendiendo a usar dnsmasq le asigné a los equipos con una IP determinada un tiempo de arrendamiento muy alto, infinito concretamente. Luego decidí cambiar el direccionamiento y, aunque cambié en la mayor parte de los casos la etiqueta infinite por 12h, no limpié la base de datos y esas IPs seguían reservadas hasta el infinito y más allá. Por eso, por mucho que intentase asignarle la 20 al nexus el servidor seguía dándole una muy superior y alejada de mis sueños de orden y categorización, puesto que ya primera ya estaba asignada por siempre jamás.

Bastó una prueba para que quisiese darle cabezazos a la pared. Detuve el servicio, borré las entradas viejas del fichero /var/lib/misc/dnsmasq.leases y volví a levantar el servicio. A continuación solicité una nueva IP desde el móvil y… dnsmasq le asignó la número 20.

Por supuesto, ya le había cambiado el tiempo de asignación en la configuración para que nunca más tuviese otra IP.

¿La moraleja de esta historia? Que nunca barres toda la mierda de debajo de las alfombras. Siempre queda algo que, además, apesta.